El buque de bandera africano que hace ya nueve días se encuentra encallado en el Río Paraná a la altura de la localidad de Fighiera seguía ayer varado en el mismo lugar. Con esa realidad, el barco sigue obstaculizando gran parte del tráfico marítimo comercial de los puertos de la región.
Igualmente, ayer jueves hubo una buena. Es que por la mañana se autorizó por primera vez la partida de embarcaciones cargadas desde algunas terminales y al final del día se estimaba que unas diez las naves que, siempre monitoreadas por Prefectura, pudieron cruzar la zona. En tanto, también se espera que dicha fuerza de seguridad vuelva a autorizar las tareas de desencallamiento del navío de Liberia, las cuales tuvieron que ser suspendidas.
En tanto, ayer se siguió facultando el paso de algunas embarcaciones vacías que subían desde el Río dela Plata a cargar a las terminales, algo que había comenzado anteayer con tres buques.
Si bien toda esta situación representa un avance, también acarrea una complejidad. Es que, en el momento en que las naves deben pasar a la altura del buque africano, los remolcadores que tienen por fin comenzar a mover al Aristeas P deben suspender sus tareas. “Un remolcador que está tirando a la máquina liberiana hace mucha fuerza. Y por eso pueden salir como tiro en algún momento y cruzarse con los navíos que están pasando”, graficó una fuente consultada.
Para hoy se espera que Prefectura vuelva a autorizar esa tarea de salvataje, que ayer se suspendió por completo. La misma consiste en el traspaso de granos de ese buque a diferentes barcazas. El objetivo del alije –ése es el término técnico de la tarea– es alivianar el peso del encallado, para que recupere poder de flotación.
El buque de bandera liberiana Aristeas P había zarpado desde la terminal VI de San Lorenzo hace diez días y quedó varado a la altura de Fighiera, con 36 mil toneladas de pellets de soja. Hasta hace algunas horas el buque estaba obstruyendo la salida de al menos 13 barcos que esperaban en el puerto de San Lorenzo, otros 8 anclados en Rosario y 28 que esperaban en los pontones del Río dela Platapara ingresar aguas arriba. Según estimaciones privadas, y como ya fuera publicado, son como mínimo dos millones y medio de dólares las pérdidas diarias –sólo contabilizando coste del alquiler de buques cargados que no pudieron salir en más de una semana– sin sumar a ello derechos de exportación y otros gastos, como el tiempo de espera de los camiones que transportan cereales a puerto, también varados, pero en tierra.
Fuente: Notiexpress / El Ciudadano