Elige tu ciudad
ROSARIO
SALTA | SANTIAGO DEL ESTERO | BUENOS AIRES
18 de Agosto de 2017
 
NEWSLETTER
RSS
Mi ciudad
volver
Daños importantes

 

16/02/2017 07:34:49  | Desde el centro de estudiantes advirtieron que el cielorraso del nuevo edificio ubicado en calle Corrientes no soportó la lluvia y las paredes quedaron húmedas. En la biblioteca se perdieron archivos históricos

FOTOS
VIDEOS
Aumentar tamaño Reducir tamaño
 
Las fuertes lluvias que azotaron la ciudad en el último mes dejaron su huella en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario. Paredes con moho, techos con humedad, revoques que se agrietaron y cielorrasos que cedieron, son las marcas visibles que dejó el agua que se filtró en las dependencias del edificio tras colapsar los sistemas de desagüe del sector histórico, pero también de la sección nueva que se inauguró hace menos de dos años.

No se salvaron ni los libros. La biblioteca de la escuela de Historia (ubicada en el ala con entrada por Entre Ríos) se inundó y se mojaron documentos, ediciones y archivos de gran valor histórico. Algunos se secan bajo los ventiladores de un aula, pero muchos otros se arruinaron y debieron ser descartados, entre ellos "archivos estadísticos de censos de hace 100 años donados por la Provincia, libros prohibidos durante la dictadura y materiales del siglo XIX que es imposible reemplazar y tienen un valor simbólico importante", según detallaron alumnos de la carrera, aunque esto fue negado por las autoridades.

Sin embargo, según refirió Clara Pereyra Risma, presidenta del centro de estudiantes, conducido por la agrupación Mate Cocido, el problema viene de larga data. "Todo esto forma parte de una situación general que venimos padeciendo hace un par de años. En el edificio nuevo, donde se desprendió una parte del cielorraso mientras estaba vacío, por suerte, en el año 2015 cayó un blíndex desde altura sobre la cabeza de una becaria que debió ser hospitalizada, y esto pasó porque se estaba trabajando en un piso superior mientras por debajo pasaba gente", recordó.

La seguridad es, justamente, otro aspecto que la dirigente marca como descuidado. "Los trabajos se están realizando en sectores donde los estudiantes pueden acceder y no están señalizados. Hay huecos en el piso, caños a la vista, material, herramientas, y escombros. Nosotros pasamos la mitad de nuestra vida cotidiana aquí, y corremos peligro", advirtió.

La situación pudo ser constatada por una recorrida que realizó La Capital, en la que incluso se pudieron ver cables pelados al alcance de la mano en un pasillo en obra, sin ninguna faja que impida el paso. Mientras, desde una de las paredes, un antiguo grafitti pedía "por condiciones dignas de cursado".

En tanto, el decano de la Facultad José Goity intentó minimizar los acontecimientos, al atribuirlo a una situación extraordinaria, como lo fueron las intensas tormentas que acontecieron entre enero y febrero. "Fue un desborde pluviocloacal por la gran cantidad de agua caída, que hizo que entrara en algunas aulas. Estamos trabajando para solucionar todos los problemas, pero no son cosas que afecten el normal cursado. Tampoco tenemos conocimiento de que se haya perdido material valioso", aseguró a este medio.

Por su parte, Ulises Battagia, otro integrante del órgano gremial estudiantil, admitió que es cierto que ante los reclamos suele haber una respuesta de las autoridades, pero ésta no es rápida ni satisfactoria. "Las cosas se arreglan, lentamente, pero el problema es que se hacen mal. Se ponen parches, en lugar de atacar las cuestiones de fondo. Y tarde o temprano los inconvenientes se vuelven a presentar", explicó.

"Muchos de estos archivos son imposibles de reemplazar y tienen un valor simbólico muy importante"

EL EDIFICIO NUEVO

La lluvia desbordó los desagües y se filtró en los techos del nuevo edificio que da a calle Corrientes, el mismo sector donde en 2015 cayó un vidrio sobre la cabeza de una alumna. Los estudiantes afirman que el agua echó a perder también archivos de gran valor que estaban guardados en una biblioteca del sector antiguo.

Las fuertes lluvias que azotaron la ciudad en el último mes dejaron su huella en el edificio de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario. Paredes con moho, techos con humedad, revoques que se agrietaron y cielorrasos que cedieron, son las marcas visibles que dejó el agua que se filtró en las dependencias del edificio tras colapsar los sistemas de desagüe del sector histórico, pero también de la sección nueva que se inauguró hace menos de dos años.

No se salvaron ni los libros. La biblioteca de la escuela de Historia (ubicada en el ala con entrada por Entre Ríos) se inundó y se mojaron documentos, ediciones y archivos de gran valor histórico. Algunos se secan bajo los ventiladores de un aula, pero muchos otros se arruinaron y debieron ser descartados, entre ellos "archivos estadísticos de censos de hace 100 años donados por la Provincia, libros prohibidos durante la dictadura y materiales del siglo XIX que es imposible reemplazar y tienen un valor simbólico importante", según detallaron alumnos de la carrera, aunque esto fue negado por las autoridades.

Sin embargo, según refirió Clara Pereyra Risma, presidenta del centro de estudiantes, conducido por la agrupación Mate Cocido, el problema viene de larga data. "Todo esto forma parte de una situación general que venimos padeciendo hace un par de años. En el edificio nuevo, donde se desprendió una parte del cielorraso mientras estaba vacío, por suerte, en el año 2015 cayó un blíndex desde altura sobre la cabeza de una becaria que debió ser hospitalizada, y esto pasó porque se estaba trabajando en un piso superior mientras por debajo pasaba gente", recordó.

La seguridad es, justamente, otro aspecto que la dirigente marca como descuidado. "Los trabajos se están realizando en sectores donde los estudiantes pueden acceder y no están señalizados. Hay huecos en el piso, caños a la vista, material, herramientas, y escombros. Nosotros pasamos la mitad de nuestra vida cotidiana aquí, y corremos peligro", advirtió.

La situación pudo ser constatada por una recorrida que realizó La Capital, en la que incluso se pudieron ver cables pelados al alcance de la mano en un pasillo en obra, sin ninguna faja que impida el paso. Mientras, desde una de las paredes, un antiguo grafitti pedía "por condiciones dignas de cursado".

En tanto, el decano de la Facultad José Goity intentó minimizar los acontecimientos, al atribuirlo a una situación extraordinaria, como lo fueron las intensas tormentas que acontecieron entre enero y febrero. "Fue un desborde pluviocloacal por la gran cantidad de agua caída, que hizo que entrara en algunas aulas. Estamos trabajando para solucionar todos los problemas, pero no son cosas que afecten el normal cursado. Tampoco tenemos conocimiento de que se haya perdido material valioso", aseguró a este medio.

Por su parte, Ulises Battagia, otro integrante del órgano gremial estudiantil, admitió que es cierto que ante los reclamos suele haber una respuesta de las autoridades, pero ésta no es rápida ni satisfactoria. "Las cosas se arreglan, lentamente, pero el problema es que se hacen mal. Se ponen parches, en lugar de atacar las cuestiones de fondo. Y tarde o temprano los inconvenientes se vuelven a presentar", explicó.

"Muchos de estos archivos son imposibles de reemplazar y tienen un valor simbólico muy importante"

Fuente: La Capital / portales locales
 
 
volver
Enamorate