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07/10/2011 07:23:49  | Al menos tres de los ocho policías que el viernes pasado quedaron presos por extorsión a un comerciante chino, durante el turno en que prestaban servicio, estuvieron procesados por delitos previos, en un caso al menos en una situación que tuvo amplia divulgación pública en Rosario. Los ilícitos que se les imputaron en el pasado, según cada caso, abarcan robo, apremios ilegales y vejaciones.

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La jueza que ahora está a cargo de la causa, Raquel Cosgaya, rechazó un pedido de cese de prisión para los policías detenidos, a partir de la recomendación del fiscal Donato Trotta, quien desaconsejó la excarcelación. Los policías detenidos son Diego Germán Leguizamón, Gustavo Ariel González, Oscar Rafael Gatti, César Pestaña Oviedo, Darío Horacio Perezlindo, Héctor Daniel Saucedo, Ariel Oscar Ramírez y Hernán César Vélez.

Según la denuncia del comerciante chino Li Ching en la División Judiciales de la Unidad Regional II, estos policías, que integraban cuatro dotaciones del Comando Radioeléctrico, irrumpieron en su casa de Avellaneda al 1600 hace ocho días y robaron a las personas presentes un total de 53 mil pesos.

Fuentes judiciales consignaron que los policías declararon ante la jueza de Instrucción Nº 1, Roxana Bernardelli, negando, el viernes pasado, esta versión. Lo que adujeron es similar en cada caso: que acudieron a ese domicilio convocados para poner orden a raíz de una riña de carácter familiar.

Lo que está comprobado, y no obra a favor de los policías, es que ingresaron al domicilio del denunciante sin que mediara orden de procedimiento ni orden de allanamiento. Eso provocó el pase a disponibilidad de los ocho efectivos por disposición del jefe de la Unidad Regional II Cristian Sola.

CITACIONES

Para la semana próxima serán citados a comparecer ante la jueza Raquel Cosgaya los integrantes el grupo de ciudadanos chinos que estaban en la casa del denunciante para referir las circunstancias del incidente y eventualmente realizar ruedas de reconocimiento hacia los empleados policiales ahora detenidos.

De acuerdo al Sistema de Consultas del Poder Judicial, al menos tres de los policías ahora detenidos estuvieron implicados en el pasado en otros delitos. Gustavo Ariel González fue procesado en 2003 en un caso de robo calificado y en 2006 fue procesado en un caso de apremios ilegales contra un grupo de 21 jóvenes. Estos jóvenes  -quince de ellos menores de edad-  fueron bajados de un colectivo llevados a la comisaría 11, en zona sur, y golpeados en el interior de la seccional, confundidos con otro contingente que previamente había atacado a un policía. El caso se trató varios días en la prensa local.

Por esa misma causa estuvo procesado y fue enviado a juicio Oscar Rafael Gatti con la acusación de lesiones graves, apremios ilegales y vejaciones.

Otro de los policías con causas penales previas es Diego Leguizamón con un procesamiento apelado por lesiones graves y apremios ilegales.

El jueves 30 de septiembre Li Ching denunció que a las 2.30 de la madrugada de ese día un grupo de policías había ingresado a su casa de planta alta de bulevar Avellaneda 1669, a metros de avenida Pellegrini, sin ninguna orden de allanamiento.

Una vez en el lugar, expresó, lo intimidaron a él y a otros connacionales presentes en el lugar y le robaron 53 mil pesos en efectivo. En la denuncia dijeron que el dinero reunido era para dos propósitos. Unos 40 mil pesos eran para una mujer de la colectividad por un pasaje al país asiático. Los 13 mil pesos restantes, dijeron, estaban en una caja y eran una contribución para un amigo de la comunidad que atraviesa una enfermedad.

POCA CONVICCIÓN

Así como el relato de los policías no convence a nadie tampoco el planteo de los denunciantes sobre el dinero y su destino sonaba verosímil en Tribunales. De los que están allí convencidos es de que en el lugar funcionaba una mesa de juego, se presume que póker, donde se apostaban fuertes sumas. Y que los policías intervinieron con intenciones de apoderarse del dinero disponible en el garito. Estos aducen que no había dinero. El denunciante chino afirma que había y se lo robaron.

Los policías no sólo no explican con solvencia qué hacían allí. Tampoco pueden desmentirlo. Los cuatro patrulleros del Comando Radioeléctrico con dos uniformados cada uno estuvieron apostados frente al domicilio de Li Ching en el horario denunciado por el comerciante porque así lo delata el sistema de geoposicionamiento satelital (GPS) incorporado a los móviles poco tiempo atrás y que, mediante las coordenadas geográficas y un reloj atómico, indican el lugar y la hora de desplazamiento de las patrullas a una central, datos que no pueden ser desmentidos ni alterados.



Fuente: La Capital
 
 
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