Ayer, a las 12:45, ambos dieron el sí en un Registro Civil de Uruguay al 700 de la ciudad de Buenos Aires. El acto fue sencillo: un grupo reducido de amigos, un par de testigos, las rúbricas correspondientes ante la ley y listo. “¡Vivan los recién casados!”, gritaban afuera algunos curiosos en medio de una maraña de periodistas. No hubo arroz. Pero sí cámaras por doquier. Si bien la pareja había planeado casarse en secreto, no pudieron hacerlo. “Ellos avisaron unos días antes a familiares y amigos. No querían que la noticia trascendiera”, sostuvo un amigo de la pareja. “Ellos siempre se quisieron casar, y ahora pudieron concretarlo”, dijo en el Civil el periodista Bebe Contempomi, amigo de Calamaro desde hace 25 años. “Son tal para cual, una pareja feliz de ésas que lo hablan todo y disfrutan cada momento”, dijo una amiga de la actriz.
Luego de la unión, hubo una pequeña reunión familiar en su casa. Allí estuvieron, entre otros, Vicentico y su mujer, Valeria Bertuccelli, y Javier, hermano de Andrés. En declaraciones al canal Todo Noticias, el músico se mostró contento por la decisión de contraer matrimonio. “Es algo romántico el casamiento, una página linda de nuestra vida. Nosotros apoyamos esta decisión, así como también apoyamos hace unos días el casamiento entre personas del mismo sexo”, sostuvo Calamaro quien tiene una hija con Julieta, Charo de 3 años.
El martes pasado ambos fueron vistos en el Sanatorio Mater Dei. Rápidamente corrieron los rumores de un embarazo. Pero él aclaró que “por el momento no se puede pensar en eso porque Julieta se está yendo a filmar afuera”.
EL COMIENZO
Calamaro, 17 años mayor, se cruzó por primera vez con Julieta en el verano de 2005, en el casamiento de Vicentico y Valeria Bertuccelli. Cada uno había ido por su lado: él, solo; ella con su novio de entonces, Andrés Ciro Martínez, ex cantante de Los Piojos. “Cuando te vi entrar en aquella fiesta no podía creer que fueras real. Ahí mismo sentí que me había enamorado, pero no te dije nada, porque soy un pibe de códigos”, le dijo tiempo más tarde él.
Dos meses después, volvieron a cruzarse en la casa de Fito Paez. Aquella vez, Calamaro y ella charlaron por primera vez y ahí nació el amor. El músico se tatuó en su brazo derecho: AC/JC, las iniciales de Julieta y él. Dicen que no es aconsejable tatuarse el nombre de la pareja en el cuerpo. Pero Andrés parece ahora estar más que convencido de que se puede vivir del amor.
Fuente: Perfil